«El carácter del reino» expone que el creyente vive un traslado real a una existencia divina. Ser pobre en espíritu es depender totalmente de Dios. Los mansos, lejos de ser débiles, tienen una fuerza interior descomunal y dominio propio; su herencia es el éxito y propiedades en la tierra ahora. Tener hambre de justicia es desear intensamente a Dios, quien sacia el alma. El pastor Javier Bertucci usa ejemplos como el brío de un caballo, la firmeza de Moisés y testimonios sobre el lujo en el cielo. Propone la disciplina de 5 minutos diarios para cultivar una relación espontánea con el Espíritu Santo. Esta revelación fresca busca desatar un avivamiento mediante la lucidez y el enfoque espiritual, alejándose de la religiosidad para vivir una transformación real basada en la gracia y la paz.









