«Persistiendo en la oración» del Pastor Javier Bertucci define la oración como convicción, no emoción. Es el arma para establecer la voluntad divina y sabotear al enemigo. Inspirado en Habacuc, el creyente debe «estar sobre su guarda», firme ante crisis financieras o de salud. Orar exige atención absoluta, silenciando voces ajenas para oír solo a Dios. El éxito es la obediencia, no el activismo. Como Elías en el Carmelo, hay que persistir aunque no haya señales; una pequeña nubecilla anuncia la gran lluvia. La constancia genera dirección y humildad. No menosprecies los inicios pequeños; la persistencia garantiza que Dios obrará pronto. Mantente firme en tu puesto y espera la respuesta con seguridad. Dios hará algo grande si no te detienes y sigues clamando con fe inamovible.
