El llamado en la calle es el punto crítico donde se define el fruto de todo el esfuerzo. Exige brevedad, precisión y sensibilidad al Espíritu Santo sobre cualquier estructura rígida. En este mover, Dios acelera la madurez de nuevos convertidos, quienes ministran con amor fresco. Martín y Wilfredo comparten testimonios poderosos: lluvias que se detuvieron al orar en plena actividad, un joven inexperto que quebrantó a la multitud con su llanto tembloroso al tomar el micrófono, la convicción de una joven de 19 años en la playa, y un llamado estratégico de solo 50 segundos en Coro que trajo miles de almas. Cada persona debe operar bajo su propia gracia y diseño divino.








